Sin etiquetado, no hay protección

El etiquetado de contenidos por edades permite identificar y señalar qué imágenes, locuciones y /o textos pueden ser adecuadas o inadecuadas para los y las menores, según sus tramos de edad; Es decir, qué contenidos pueden ser perjudiciales para su desarrollo físico, psíquico emocional y moral, y, entre éstos, cuáles pueden ser especialmente nocivos por perjudicar, de un modo especialmente grave, ese desarrollo.

Sin un etiquetado de contenidos previo, sistemático, coherente y armonizado no es posible proteger eficazmente a niñas, niños y adolescentes, porque faltaría la información fundamental para aplicar posteriormente sistemas de verificación de edad en medios, plataformas y redes sociales, y herramientas de control parental para el filtrado de contenidos por parte de los usuarios.

La tradicional gradación, calificación u orientación global por edades se ha visto progresivamente complementada por descriptores temáticos, que aportan información y aclaran por qué se otorga a un contenido esa determinada calificación por edad. Los videojuegos, con el Código PEGI, fueron pioneros en la incorporación de estos descriptores, que ahora se extienden al conjunto de mensajes sonoros, escritos y visuales.

El etiquetado de contenidos por edades debe ser, en primera instancia, responsabilidad de quienes los crean, elaboran y generan, o de quienes los ponen a disposición del público. Pero también los receptores o usuarios finales pueden chequear las series, películas, programas u otras obras para comprobar su idoneidad y exponer o no a los menores a su escucha o visionado.

En esta web te informamos de cómo reclamar o denunciar ante un contenido no etiquetado, o etiquetado de forma incorrecta, pero ante cualquier duda puedes contactar con nosotros en info@selflabelling.info.