
Influencia de la violencia en los medios de comunicación: guía de buenas prácticas [1]
Creemos que el tipo de recomendaciones que son necesarias hoy, están más en línea con las ofrecidas por la American Academy of Pediatrics, que lleva algunas décadas siguiendo muy de cerca los avances de la investigación social sobre los efectos de los medios de comunicación en la infancia y la juventud.
Lo más importante es que hoy más que nunca, las familias tienen que implicarse en el ocio audiovisual de los jóvenes. Lo que pueden hacer de diversas formas:
a) Alentando una cuidadosa selección de programas para ver.
b) Visualizando y discutiendo el contenido con niños y adolescentes.
c) Enseñando habilidades críticas de visualización.
d) Limitando y enfocando el tiempo pasado con los medios.
e) Obligándose a ser buenos modelos de consumo de medios, usando selectivamente los medios y limitando sus propias elecciones.
f) Enfatizando actividades alternativas.
g) Creando un entorno “sin medios electrónicos” en las habitaciones de los niños.
h) Evitando el uso de los medios como “canguros electrónicos”.
i) Prestando atención a la sexualidad, con especial cuidado a que la violación y el acoso sexual sean representados como crímenes de violencia, no como actos de pasión.
j) Prestando igual atención a los casos de ciberbullying, con una política de tolerancia cero y de denuncia.
La escuela y los medios de comunicación tradicionales (especialmente los públicos) deben colaborar con los padres no sólo etiquetando contenidos, sino explicando los riesgos asociados con los medios. Pero también alertando y educando a los padres cuando surgen oportunidades de medidas positivas, ya sea educativas, o informativas. Se deben convertir en auténticos activistas sociales, que se sientan obligados a seguir monitoreando los medios y abogar por el aumento de la programación educativa y prosocial y los mensajes para la infancia y la juventud.
El objetivo final debe ser el de promover la educación en los medios. Padres, profesores, activistas sociales y profesionales de contenidos, tanto de televisión y cine como de Internet, deberían alentar a sus gobiernos, a escala nacional, regional y local, a explorar el establecimiento, promoción y financiación de programas universales de educación, en medios con efectividad demostrada.
[1]Menor, J y López de Ayala,MC (2018)


