El efecto entre los menores del consumo de pornografía y violencia. Una doble adicción

La interactividad propia de las comunicaciones electrónicas, tanto en el caso de las plataformas de internet y las redes sociales como en el de los videojuegos, ofrece gratificaciones permanentes, inmediatas y fáciles que estimulan el consumo frecuente, incluso compulsivo de sus contenidos. A ello contribuyen las propias estrategias de las empresas, que a través del uso de algoritmos y patrones oscuros buscan mantener conectados a los usuarios el mayor tiempo posible.

Aunque todavía hay mucho camino por recorrer en el campo de la evidencia científica, son muchos los especialistas que `ponen de manifiesto las consecuencias negativas que para la salud mental tiene esa dependencia de las redes, afirmando que afecta a funciones básicas del cerebro: puede reducirse la cantidad de materia gris del córtex, encargado de evaluar y tomar decisiones, así como de controlar nuestra conducta. También puede afectar a las funciones cognitivas, disminuyendo el rendimiento y la memoria y alterando la sensibilidad y la empatía.

Cuando, además, las personas menores de edad consumen contenidos especialmente nocivos, como la pornografía y la violencia extrema, a la adicción a estos contenidos se une a la propia generada por la navegación en internet.

De la mano igualmente de los expertos, se afirma que el consumo de pornografía entre menores y adolescentes puede generar problemas relacionados con la conducta sexual (hipersexualidad, adicción al sexo, disfunción eréctil, anorgasmia) y promover prácticas de riesgo (agudizadas por el consumo de sustancias, como en el caso del chemsex) y mayor riesgo de contraer en enfermedades de transmisión sexual (ETS).

A los anteriores pueden añadirse los trastornos emocionales y de sociabilidad, la visión distorsionada de las relaciones afectivo-sexuales y de pareja, o los efectos de orden cardiovascular asociados al creciente consumo por parte de os jóvenes de medicamentos contra la ya mencionada disfunción eréctil.

La exposición a contenidos violentos en los medios de comunicación es comúnmente señalada como un factor que influye en la adopción de actitudes y comportamientos agresivos por parte de la literatura científica, aunque no existe acuerdo sobre el modo en el que se ejerce esa influencia.

No todos los individuos son igualmente vulnerables a los efectos de los medios, y a la exposición a la violencia mediática, real o simbólica, Deben tenerse en cuenta otros factores relacionados con el entorno social y familiar, o con aspectos caracteriales u otros.

Pero la ingente investigación recopilada hasta el momento (el análisis de los efectos de la violencia es muy anterior al de los efectos de la pornografía, y existe prácticamente de los inicios de los estudio de comunicación social) pone de relieve que el consumo habitual de este tipo de contenidos aumenta la desensibilización ante la violencia, y que los menores (especialmente niños) que crecen expuestos a mensajes violentos tienen un mayor riesgo de comportarse agresivamente en la vida real cuando son adolescentes y adultos.

Otros elementos que añaden complejidad a la evaluación de los efectos son, por ejemplo, la dirección causal entre comportamiento y exposición a contenidos violentos (¿son precisamente los menores más violentos los que se exponen en mayor medida a contenidos violentos?). o la importancia del tratamiento de esa violencia: su grado de realismo, su justificación, la descripción o no de las consecuencias de dicha violencia…

Los medios digitales han abierto nuevas vías por las que los jóvenes pueden acceder, voluntaria o involuntariamente, a contenidos nocivos. La capacidad de estos contenidos a para crear dependencia sigue un patrón similar al de otras adicciones más conocidas, como las derivadas del consumo de drogas: la repetición incontrolada y/o compulsiva, aumento del umbral de tolerancia. La exposición precoz, es decir, a edades tempranas, es un factor que incrementa la vulnerabilidad, y en consecuencia la gravedad de sus efectos actuales y futuros.