Un poco de historia

La calificación de contenidos audiovisuales: un poco de historia

Los sistemas de calificación de contenidos tienen su antecedente en los códigos que, por iniciativa privada, se desarrollaron en EEUU como sistema de autorregulación para evitar la intromisión de los poderes públicos.

Así, a principios de 1909, un grupo de compañías de teatro fundó la Nacional Board of Review, NBR, y en 1930 la asociación estadounidense de productores cinematográficos, denominada Motion Picture Association of America, MPAA, aprueba su Code to Govern the Makinf of Motion Pictures, también conocido como el Código Hays, se aplicó desde 1934 hasta que se abandonó en 1967, para dar lugar al nuevo sistema de clasificación por edades de la MPAA que hoy conocemos(https://www.motionpictures.org/). La MPAA, por su parte, también publica en Internet descripciones detalladas referentes a las razones de su valoración, tanto en su propia web como en la de Internet Movie Database (IMDb, la base de datos de películas, series y programas televisivos más grande del mundo (https://www.imdb.com/).

En este sentido, la calificación por edades viene a sustituir modelos basados en la censura (lo que se puede /no se puede producir y difundir) por modelos basados en la cautela (cómo advertir sobre el contenido para proteger a los menores).

Por su parte, la industria de la televisión en EE UU inició un sistema de autorregulación con carácter previo a la normativa externa establecida por los legisladores, aunque la creación de la Federal Communications Comission (FCC) como órgano regulador ha trasladó fundamentalmente a este ámbito el control de los contenidos.

Algo similar ha ocurrido en Europa, con organismos dedicados a la calificación o a la supervisión de la calificación de contendos, generalmente en el cine y la televisión.

Podemos mencionar, en el reino Unido, el British Board of Film Classification, BBFC (https://www.bbfc.co.uk/). El sistema británico ofrece no sólo criterios de clasificación por edades, sino también información detallada sobre las obras audiovisuales que entrega su oficina de clasificación y que pueden consultar los padres en Internet.

O, en España, el Instituto de las Ciencias y las Artes Audiovisuales, ICAA (https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/cine/inicio.html), dependiente del Ministerio de Cultura, que cuenta en Internet con su propio buscador de películas calificadas (https://sede.mcu.gob.es/CatalogoICAA).

En el ámbito televisión, al igual que en el caso de la FCC en EEUU, casi todos los países cuentan con consejos audiovisuales que supervisan la calificación por edades: el Conseil Supérieur de l’Audiovisuel (CSA) francés, el Office of Communications (Ofcom) británico, la Autorità per le Garanzie nelle Comunicazioni (AGCOM) italiana y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España.

Existen además iniciativas de autorregulación o corregulación, como el Codice di Autorregolamentazione Tv e Minori, italiano o el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia en España.

Una de las primeras experiencias de calificación de contenidos en el ámbito digital se inició en 1999 por parte de America Online Europa, Microsoft, IBM, British Telecom y la Fundación Bertelsmann. Estas compañías crearon la Asociación para la Clasificación de Contenidos en Internet (ICRA), con el fin de examinar diferentes propuestas de clasificación de contenidos y, adoptar algunas recomendaciones en este sentido para los productos que albergaban las direcciones a las que facilitaban acceso. En concreto, el sistema pretendía informar a los usuarios del contenido sexual, del lenguaje, de la edad recomendable y de los temas que se exponían en los sitios deseados con presencia en Internet.

Desde entonces se han desarrollado múltiples iniciativas en diferentes países y con destino a los distintos medios y canales de oferta de contenidos, tales como televisión, cine, software, videojuegos o contenidos audiovisuales de forma genérica.

Probablemente, los sistemas de clasificación y áreas más desarrolladas a nivel internacional y con un alto grado de aceptación y penetración global sean los de contenidos para software y en especial para videojuegos.